Abogado, Ingeniero. curioso

sábado, 1 de agosto de 2009

PASCUAL HOMBRE CABAL

TERCER EPISODIO.
Robert le contó una aventura personal que estaba teniendo con una mujer de rasgos asiáticos. Su amigo pensaba que era china pero no estaba seguro. La asiática se presentó un día a declarar en el Juzgado de Instrucción en el que Robert tenía un plaza de funcionario ganada por oposición. Concretamente, era oficial del Juzgado de Instrucción 17 de Barcelona, ejerciendo de Juez titular el Magistrado Iltr Sr Don Javier Clemente Montalvan. Con motivo de una Diligencias Previas abiertas por denuncia policial de los Mossos d´esquadra por un posible delito de blanqueo de dinero y prostutución, la tal asiática llamada, según su pasaporte exhibido, Nakamura Chochin, tenía que prestar declaración en el Juzgado. Por delegación del Juez Instructor Sr Montalvan, le correspondió a mi amigo Robert la toma de datos, hechos y circunstancias que la tal Nakamura conociera en relación al caso.
La china, coreana, japonesa, tailandesa o lo que fuera , dejó deslumbrado a mi amigo por su forma de comportarse. Se diría, según me contaba el mismo Robert que estaba insinuándose con él o al menos así se lo parecía, probablemente por las ganas de que fuera verdad. Tener una aventura sexual con una asiática para un funcionario de los Juzgados, era algo que desbordaba todas las ilusiones que se hubiera podido hacer en relación al sexo.
Nervioso, balbuceando al preguntar, sin ser capaz de hilvanar un interrogatorio adecuado a la investigación, Robert cerró el pliego y se lo hizo firmar a la declarante.
En el encabezamiento de la declaración figuraba el domicilio y teléfono de Nakamura. Cuando acabó el interrogatorio la vio marcharse del Juzgado lentamente y no pudo contener una mirada de deseo. La llamaría con cualquier excusa para intentar salir con ella.
Por la tarde cuando acabó su faena en el Juzgado llamó a su esposa poniendo una disculpa falsa, comió rápidamente y se dirigió al domicilio de la asiática para intentar localizarla.
Llegó con dificultades al mismo. Estaba situado en una zona de Barcelona mal comunicada, concretamente en el Carmelo, zona urbana afectada por un reciente hundimiento de calles debido a unas obras de un túnel, mal calculadas. La vivienda estaba situada en la calle Conca de Tremp 28, piso 8º, a la que se llegaba después de superar una empinada cuesta que le dejó sin resuello y de sortear obras casi perpetuas.
Dudó mucho antes de subir al piso y llamar a la puerta 2ª. Al final se decidió y después de unos interminables segundos oyó pasos y la puerta se abrió. Nakamura no se sorprendió al verlo, simplemente como si le estuviera esperando le franqueó la puerta y le invitó a pasar al domicilio. Robert, presa de un gran nerviosismo que a duras penas conseguía disimular, pretextando un motivo judicial se sentó junto a ella e inició una conversación.
Lo que oyó de Nakamura le inquietó al comprender que detrás de la china, al final aclaró su nacionalidad, existía una organización mafiosa, las conocidas Triadas chinas, que controlaban toda la actividad de prostitución y blanqueo en la que Nakamura estaba involucrada. Su visita personal al domicilio de ella le podía acarrear consecuencias a Robert.
A medida que su interlocutora iba explicando sus implicaciones delictivas, se acercaba cada vez más , hasta crear un clima de afectividad que rozaba los límites permitidos. Robert , cada vez más nervioso y excitado, empezó a prodigar caricias a Nakamura, sin que ella rehusase el contacto. Acabaron, como no podía ser de otra forma, en la cama. Las sensaciones que Robert vivió y que sin tapujos iba contando a Pascual consiguieron que éste último viviera también esos momentos de gozo sexual de su amigo.
Robert le confesó que estaba preocupado. Nakamura le había rogado que no se inmiscuyese en el asunto porque su vida podía peligrar. La red de prostitución era muy peligrosa y ya había acabado con muchas compañeras suyas. Ella o él, si intervenía en el tema podían ser los siguientes.
Sin saber exactamente el porqué, Robert interrumpió el relato del bar en ese punto y después de prometer a Pascual tenerle informado de cómo iban sucediendo los acontecimientos, le citó para el día siguiente, esta vez en un lugar más discreto. Quedaron en verse en el PARQUE DE LA CIUDADELA a las 11 de la mañana.