Abogado, Ingeniero. curioso

viernes, 7 de agosto de 2009

PASCUAL HOMBRE CABAL

CUARTO EPISODIO

Pascual se despertó al día siguiente de su conversación con Robert con un gran dolor de cabeza. Había tardado en conciliar el sueño dando vueltas y más vueltas al encuentro con su amigo y a todo lo que le había contado. Su dormir fue intranquilo, soñó cosas absurdas relacionadas con la historia de Nakamura . Además como su amigo le había enseñado una fotografía de ella , los sueños nocturnos de todo tipo fueron más reales.
Se levantó como un zombi .Después de una ducha con agua fría y un frugal desayuno se dirigió a donde había quedado con su amigo.
El parque de la Ciudadela es un lugar tranquilo situado cerca de la Estación de Francia que aloja el ZOO y el Parlamento de Cataluña, extraña coincidencia que no debe provocar ninguna connotación perversa al lector. Solo aclarar que primero se instaló el Zoo de los animales y luego el otro.
Su lugar de encuentro era junto a la Estatua del Paraguas, justo al lado del Kiosco de música. Allí se dirigió con paso rápido. Eran casi las 11 de la mañana. Al cabo de 20 minutos sin que Robert, que era un hombre anormalmente puntual, apareciese por allí, empezó a impacientarse. Paseó por los alrededores del lugar de encuentro para asegurase que no había error, pero Robert no apareció. Solo le pareció divisar a una prudente distancia una figura masculina que vigilaba sus movimientos y que al intentar acercarse a ella, se alejó. Le extrañó este movimiento de huida, pero pensó que se debía a su imaginación que en ese momento deambulaba por caminos extraños.
Aunque la ausencia del amigo se podía deber a varios motivos, el hecho de que no le hubiese llamado para advertirle de que no acudiría a la cita, sin llegar a inquietarle , le produjo una extraña sensación de desasosiego. Decidió acudir al domicilio de Robert para comprobar que no le sucedía nada serio.
Hay que conocer la metódica vida de Pascual para entender que los sucesos que ya le estaban aconteciendo le rompían los esquemas. Dicho de otro modo, el paisaje de su vida había cambiado. Pasaba de un paisaje bucólico a otro tenebroso, lleno de sombras y fantasmas. Los tranquilos montes verdes que poblaban su vida se estaban transformando en negros y desgarrados árboles cubiertos de pajarracos, acompañados de malos presagios. Al pensarlo, Pascual temblaba. Pero aún así, decidió investigar que pasaba con Robert y como había seguido su aventura con NAKAMURA. Le movía un sentimiento de amistad y también, ¿ por qué no decirlo? una cierta
curiosidad sobre el desarrollo de los acontecimientos.