Abogado, Ingeniero. curioso

miércoles, 2 de septiembre de 2009

PASCUAL HOMBRE CABAL

SEPTIMO EPISODIO y ULTIMO.
La calle Trafalgar que comunicaba la Vía Laietana y el Arco del Triunfo, era muy conocida por los establecimientos de ropa “ al engross “, es decir dedicados a la venta de ropa de confección a mayoristas,
Estos establecimientos tradicionalmente en manos de comerciantes catalanes, habían sido traspasados a negociantes de raza china normalmente serios y trabajadores, pero que en alguna excepcional ocasión habían sido protagonistas de hechos criminales. Pascual recordaba ahora el apuñalamiento de un ciudadano chino a manos de unos compatriotas en las escaleras de la estación de metro de Arco del Triunfo, de la línea 1, cerca del punto de encuentro con Nakamura
Al llegar al establecimiento “ Tejidos y Novedades Orientales”, en el que debía encontrarse con Nakamura, llamó al timbre situado en el lateral de la acristalado escaparate lleno de prendas expuestas y esperó , no sin cierto nerviosismo a que le abrieran.
Apareció un empleado de la tienda y al preguntarle por Nakamura, le indicó con gesto displicente una puerta situada al final del local a la que llegó después de tropezar y desplazar multitud de prendas que le dificultaban el paso. Incluso un rollo de tela para confección que obstaculizaba al final la entrada de la puerta, le cayó encima con el consabido susto por lo inesperado de la caída.
Consiguió, después de muchos esfuerzos, traspasar la puerta que le había indicado el empleado y al hacerlo divisó la figura de Nakamura recostada sobre un sillón tapizado de horrorosas flores.
La sorpresa fue no encontrar a Nakamura sóla. A su lado, de pie, se encontraban dos matones de su misma nacionalidad con caras de pocos amigos. De forma vertiginosa por la mente de Pascual pasaron los sucesos que habían ocurrido desde que se encontró con su amigo Robert y en ese momento lo primero que se le vino a la cabeza fue escapar corriendo hacia la entrada, pero su sentido común le aconsejó no hacerlo. Los matones no le hubieran permitido hacerlo.
Por otro lado pensaba en NAKAMURA y la difícil situación en la que estaba. Pensó en ganar tiempo escuchando lo que tuvieran que decirle sus anfitriones.
Nakamura hizo un gesto de levantarse y acercarse a él. El matón más cercano se lo impidió agarrándola violentamente por un hombro.
El otro individuo se dirigió hacia él, comprobando Pascual que llevaba en la mano un enorme alfanje con el que evidentemente no pensaba hacer nada bueno.
Cuando ya estaba a punto de apuñalarle, Robert sintió una caricia sobre su hombro. No entendía nada, pero al despertar del todo vio una mujer ya entrada en años , sentada en el banco del Parque y que le despertaba con dulzura de, al parecer , horrible sueño que había tenido.
La preguntó el nombre para agradecerla que le hubiera librado de la pesadilla, los matones y de la mafia china y quedó mudo cuando con un susurro y con voz cascada por la edad le dijo: ... Me llamo NAKAMURA.