Abogado, Ingeniero. curioso

lunes, 28 de febrero de 2011

INESPERADO ENCUENTRO

Su visión borrosa a pocos metros de distancia y en el otro lado de la calle me hizo pensar que estaba equivocado. Al verle toda vestida de negro , incluida la capucha en la que escondía su rostro,  me produjo, sin saber porqué,  malos presagios. Más adelante supe el motivo. 
Al llegar a mi altura, con gran dificultad pude entrever un rostro gélido en el que se alojaban unos grandes ojos que al posarse sobre mí me taladraron. Ella empezó el dialogo. Su voz era cálida contradiciendo el frío que irradiaba su cara. Lo primero que me dijo, sin más preambulos es que me había estado buscando desesperadamente. Casi con tanto desespero, eso dijo, con el que yo me moría. Hacía meses me habían diagnosticado eso que llaman una " larga enfermedad" eufemisticamente y que suele ser cortisima. No esperaba que lo fuera tanto pero al verle me di cuenta del error.
Hasta ese encuentro creía que  eso de que la visita de la parca se materializada en una figura espectral era cosa de las novelas, pero su presencia sin aviso me demostró que los autores de novelas negras no eran unos fabuladores sino, al contrario, historiadores bien documentados.
Indagué infaltilmente  sobre el motivo de su visita , a lo que  ella, sin piedad, como el médico cuando me anunció mi enfermedad, dijo que estabá allí para llevarme  a un destino que no quiso manifestar. Su revelación y sobre todo la ocultación del destino me produjo un sudor frío, muy frio que a duras penas conseguí disimular. Morirse era algo asumido, pero no saber si el final del trayecto era abajo, arriba o en medio me desasosegaba.. Pregunté insitentemente sin respuesta por lo que llegué a pensar que ni ella lo sabía. Era un mandado que a medio camino , después de investigar mi comportamiento por alguien superior, recibiríí instrucciones sobre el destino.
Me puse a elucubrar. Si realmente hay un más allá pera premiar o castigar en base a nuestro comportamiento vital, me correspondía una estancia temporal en el infierno, para purgar mis pecados, pero solo, como digo, temporal. Luego el final de mi trayecto mortal debía ser el Paraiso. En el fondo soy un pedazo de pan blando. Pensé si dialogar con mi visitante sobre mis meditaciones. Al fin y al cabo su experiencia de recogida de moribundos debía servir para algo.
Dicho y hecho o mejor como dice un refran castellano a lo hecho, pecho. La miré procurando que su frio semblante no me intimidase y la planteé sin  pudor alguno mis dudas, esta vez existenciales. Continuará.......