Abogado, Ingeniero. curioso

jueves, 3 de marzo de 2011

INESPERADO ENCUENTRO 2

Con ojos suplicantes pedí un poco de más tiempo, pero tuve la sensación de que no dependía de ella esta prerrogativa. Argumenté, creo que razonadamente a pesar del nerviosismo propio de la situación, la necesidad de acabar algunas tareas pendientes. La expliqué que no se trataba de tareas materiales sino sentimentales. No podía marcharme sin arreglar aquellos desacuerdos que todos hemos tenido muchas veces con las personas a las que queremos.
No hubo manera. Me agarró, eso sí dulcemente, y me pidió que le acompañase. Sentí su fría mano sobre la mía y simultaneamente una sensación de lejanía del mundo que me rodeaba. No sé si me desmayé pero la sensación fue la misma.
Al momento me ví desde lejos tumbado sobre la acera y a un grupo de personas intentando inutilente reanimarme. Se acabó pensé y en ese momento fuí consciente de que muerto todavía se piensa.