Abogado, Ingeniero. curioso

viernes, 20 de julio de 2012

EL FRIO DE LA MUERTE


 Aquel caluroso día de verano, aligerado de ropa, casi desnudo, se desplazaba por el pasillo de su vivienda arrastrando los pies como si de una travesía del desierto de tratara..
Su pasillo tenía escasamente tres metros de largo, pero aquella vez le estaba pareciendo largo, larguisimo, por más que pretendía acelerar el paso, no conseguía llegar al otro extremo. Angustia, sudor frio, temblores casi epilépticos. No lo conseguiría pensó. No llegaría a la habitación del final en la que le esperaba el descanso , el frio definitivo que le libraría de los calores. Cuando ya casi llegaba cayó envuelto en los sudores provocados por el calor veraniego pero sobre todo por el miedo a no llegar, a no morirse, a seguir sudando. En el suelo del pasillo , tirado sobre las baldosas, pensó en ella con su bonita guadaña. Nunca la conseguiría, estaba al final del largo pasillo.