Abogado, Ingeniero. curioso

jueves, 28 de febrero de 2013

LA SOLEDAD




Ya estamos aquí. Bueno perdón, sería mejor decir: ya estoy aquí, por que es posible que solo esté yo ahora escribiendo y después leyendo lo que he escrito.
Ahora podría aprovechar para enternecer a los tiernos para hablar de la soledad,esa preciosa palabra que sin embargo provoca tristeza al que la dice y al que la oye. Algunos aplican el remedio del refran, aquel que dice que más vale estar solo que mal acompañado, pero esto no es cierto. Incluso yo diría lo contrario. Antes de estar en soledad, es mejor una mala compañía.
Yo no estoy solo, apostillo el comentario añadiendo que nunca estoy solo. Cuando no me acompañan los mios, perdon por el eufemismo, estoy con los fantasmas de mi cerebro, como diría Gironella, aquel gran escritor de Los cipreses creen en Dios. Es posible que algun lector se pregunte sin atreverse a exteriorizarlo sobre el contenido de que fantasmas me acompañan evitando mi Soledad.
Me explicaré. Para mi es un fantasma de mi cerebro, por ejemplo, la compulsion que siento de forma constante por saber más. Como, segun la famosa ley de la física, a toda acción se le opone una reacción, esta propulsion- acción al conocimiento me lleva irremisiblemente por la senda del estudio, mi reacción. Direis pero esto no evita la soledad y tendreís razón. No evita la soledad en el sentido vulgar del término, pero la enmascara. Según dice el  Diccionario de la Real Academia de la Lengua, soledad es la carencia voluntaria o involuntaria de compañía. Yo leyendo, estudiando, navegando por la red con el motivo de saber más, evito esa sensacion de carencia de compañia. Tal vez esté sólo, pero no me entero.





lo siento.