Abogado, Ingeniero. curioso

martes, 23 de abril de 2013

El cariño y su verbigracia

Llevo unos dias meditando sobre la naturaleza de los sentimientos que despues de tantos años he despertado en los demás. Dejando a parte a mi compañera de toda la vida de la que he recibido y sigo haciendolo toda clase de manifestaciones de cariño y a una de mis hijas cuya transmision de amor paternal es dificil de definir por su intensidad, me estoy encontrando huérfano de correspondencia amorosa.
Es posible que los años te vuelvan más exigente , más necesitado de amor. Es posible que sea yo quien no he sabido ganarme el afecto. No lo sé, pero la realidad es que actualmente no tengo amigos con los que me sienta unido. No siento con ellos la existencia de una relación afectuosa, o al menos la que yo esperaba. Pienso si estoy poniendo el listón de la amistad demasiado alto. Las personas a las que considerabas amigos y de las que esperas más de lo que recibes tienen sus propios problemas, y no estan para preocuparse de los demás. La verdad es que a lo largo de mi ya larga vida no es conseguido encontrar a ninguna persona con la que mantenga una estrecha relación de amistad.
 
Mis nietos a los que me he dedicado durante su infancia y gran parte de su adolescencia parecen olvidados de que existe un abuelo. Ya la conversacion es difícil, por diferencias generacionales, pero además el hermetismo que destilan es terrible. Siento su ausencia.
 
Tal vez esté pidiendo "peras al olmo". Tal vez no he sabido aplicar la doctrina budista del desapego. Tal vez, como decía, en esta vida, y me temo que no hay otra, no se puede esperar más.
 
Pienso que puede ser normal que me pase a mí, pero ya no es tan normal que le pase a mi esposa, ejemplo de generosidad , desprendimiento y atencion por los demás. Algo falla.