Abogado, Ingeniero. curioso

sábado, 27 de febrero de 2016

Suicidio especular

Cuando nos cruzamos por el angosto camino que serpentea el acantilado no observé nada fuera de los normal. Debo confesar que me resultó atractivo. Sus facciones me resultaban familiares.
Fijándome en él con más calma,durante la breve conversación que mantuvimos sobre el mal tiempo, vi con claridad que me había encontrado. Mi interlocutor paseante era yo. Me vi como en un espejo.
Por eso no me extraño que me empujara. Realmente desde que comencé el paseo por aquel precipicio ya abrigaba la intención de arrojarme al mar. El empujón de mi propio yo era la consecuencia lógica de mis pensamientos. Antes de caer, le agradecí, o mejor debería decir me agradecí el empujón. Sin su colaboración tal vez no me hubiera atrevido a suicidarme.