Abogado, Ingeniero. curioso

miércoles, 16 de marzo de 2016

Tempus fugit



Miré por la ventana y vi pasar el tiempo. Pasaba de forma vertiginosa, tanto que al mirarme después en el espejo de la habitación se reflejaba una imagen que no era la mía. Era la de mi abuelo Perpetuo.
Intentaré agarrarlo, pensé, pero el tiempo, el mal tiempo, es imposible de sujetar.
Salí a la calle, me crucé con personas a las que no veía hacía tiempo, otra vez el tiempo, pensé. Probé a caminar para atrás, pero a parte de algún tropezón no logré detener el paso de las horas. Si acaso algún  minuto. Eureka!!. Encontré la formula. Me pararé junto a una farola. Y así lo hice. Estuve meditando sobre la brevedad del tiempo vivido unas cuantas horas. Allí, quieto, parado, faroleando.
Resultó inútil. Pasó un amigo por la acera de la farola, se me quedó mirando y dijo, chico ! qué viejo estas! ! como has envejecido desde esta mañana, ! cuídate! deja en paz a la farola y procura envejecer menos, como si el tiempo no pasase para ti. Lo haré, le prometí. Desde entonces no me asomo a la ventana.