Abogado, Ingeniero. curioso

viernes, 9 de diciembre de 2016

Pienso, luego, no existo de momento




Cantino 1502


! Hay que fastidiarse !  Aquí tendría que haber utilizado la prosa quevediana y usar una palabra  sinónima de fastidio, que sería joderse, pero no me atrevo. Hagan como si no la hubiera puesto, por favor, no vaya a ser que la censura social que es peor que la inquisitorial, me condene al fuego eterno, como si de una vulgar bruja del medievo se tratase.

Hace tiempo que no entiendo el mundo que me rodea y lo voy manifestando siempre que puedo. El no entender no es siempre culpa del mundo, a veces, ocurre por falta de entendederas, en este caso, mías. La vida es una lección continua. Hay quien se la aprende y hay, la mayoría, que no.

Una lección que me está constando es la que desarrolla el tema de las naciones, nacionalidades, estados confederados, etc.  Me ha costado entender, pero ya lo he conseguido, que Catalunya, por Historia, por deseo de una gran parte de su pueblo, por su cultura, por su lengua, entra, según los estudiosos del tema, en lo que se entiende una nación. El problema está que estas condiciones que existen en una proporción muy elevada del pueblo catalán, no existen para otra gran parte. Se discute si la mayoría o no.
Entiendo que de esa otra gran parte se debe de ocupar alguien. Me refiero a esa otra gran parte que no tiene el catalán como lengua materna, que no tiene una cultura específicamente catalana, que quiere seguir siendo español. Es un gran problema porque hay que dar satisfacción a todos y esto es difícil.
La población que no se siente española, que se siente solo catalana, que posee una historia y una lengua común tiene derecho a manifestarlo, si es necesario mediante un referéndum y tiene derecho ser un ciudadano de una nación catalana.
¿ Como se consigue y encaja todo esto?   La política debe solucionarlo con generosidad, sin intereses personalistas, respetando al otro.