Abogado, Ingeniero. curioso

viernes, 5 de mayo de 2017

La farola y mi vida






Aquella farola iluminado pobremente la plaza me trajo a la mente retazos de mi vida. En el fondo yo he pasado por este mundo intentando alumbrar y alumbrarme y solo lo he conseguido pobremente.
A veces me culpo, pero luego recapacito y llego a la conclusión de mi inocencia en este iluminar empobrecido.
El mundo que te rodea es muy complejo, demasiado obscuro, opaco, difícil para conseguir la claridad. Solo destellan los tontos. Los que se creen que aquello que brilla a lo lejos es una estrella que tal vez han iluminado ellos. Los menos tontos, como yo, sabemos que la estrella está a muchos años luz y que su fulgor se lo debe a la galaxia a la que pertenezca. Si lo terrenal brilla es porque el Sol lo ilumina. Entender que brilla porque tú lo iluminas solo lo piensan los tontos.

Nosotros, o al menos yo,  en resumen somos como la triste farola de la plaza. Esto suponiendo, que es mucho suponer que una farola puede estar triste. Como mucho será triste para el que la contempla y se da cuenta de su pobre luz.