Abogado, Ingeniero. curioso

miércoles, 28 de junio de 2017

Arrepentimiento


Me pregunto: ¿ Cómo se puede ser tal vulgar redactando una entrada como la anterior? Podría borrarla pero prefiero dejarla para dejar constancia de la vulgaridad en la que a veces se cae y que me sirva de escarmiento para el futuro. Una entrada que habla de tetas de una marquesa, no de una marquesina, que están puestas encima de una mesa. ! Qué horror ! !Qué vulgaridad!
Si hay algo que desde pequeño no he soportado ha sido lo normal, lo corriente, lo vulgar. Y heme aquí escribiendo y publicando una historia inventada sobre apéndices femeninos. Unas tetas aristocráticas, pero al fin y al cabo tetas como las demás, Incluso como las mías que a pesar de mi virilidad son grandes y desproporcionadas. Me estoy planteando si en la próxima reunión familiar las pondré encima de la mesa si se produce alguna cuestión a la que corresponda un porqué.
No lo haré. Sería vulgar. Mi familia no me lo perdonaría. Y desde luego si lo hago , no lo publicaré.
Me pregunto ¿ porqué lo hice? ¿ Qué impulso me llevó a escribir algo así.?  ¿ Me vino una vena quevediana?  Yo creo que fue el calor veraniego. Prometo porque puedo hacerlo, que si me viene otro impulso similar, me daré una buena ducha fría.