Abogado, Ingeniero. curioso

martes, 27 de junio de 2017

INDIGNACION DE UNA ARISTÓCRATA




Porqué?  dijo la marquesa poniendo sus tetas encima  la mesa. Ninguno de los comensales, más atentos a los voluminosos apéndices mamarios que a la búsqueda de la respuesta, contestaron.

La Marquesa, nerviosa, yo diría que indignada, por la falta de respuesta, desplazó, para llamar la atención, sus tetas hasta el centro de la mesa, repitiendo el ¿ porqué, porqué?

A estas alturas de mi relato os preguntaréis cual era la cuestión que la ilustre dama quería aclarar.

Pensareis que la gran duda era metafísica, existencial tal vez. Pues no. Lo que la marquesa se preguntaba, se correspondía con las pocas dudas que en aquel entonces, comienzos del Siglo XVIII, podían existir.
 La ilustre dama perteneciente a la casta aristocrática, inquiría a sus comensales, notarios, letrados, capitanos, duques, infantones, el porque la sopa que le estaba sirviendo la sumisa y amable doncella de mesa, estaba fría. Sí, sí, como suena. Servir a una mesa de próceres una sopa fría era, entonces, equivalente a una bofetada, y motivo más que justificado de un despido procedente, aunque en aquel tiempo que cuento, todos los despidos eran de esa naturaleza, no porque lo fueran sino por no existir la improcedencia con el servicio doméstico.

Sin poder soportar más la sopa fría y,  lo que era peor, la falta de respuesta de los invitados, la Marquesa retirando primero sus tetas de la mesa y después su voluminoso cuerpo de la silla , se ausentó de la sala sin dar tiempo a  los invitados a responder a su pregunta, ahora que ya, sin la presencia de los voluminosos apéndices habían recuperado todos el habla y se pegaban por contestar.

Yo, el que escribo, desde la distancia a la escena que relato, al tratarse de un autor explícito, me sumo , no obstante, a la indignación de la aristócrata ante una sopa fría. Como ella me hubiera retirado a la cocina para que la solícita fámula me hubiera servido un condumio a la temperatura que las sopas deben servirse, o sea casi quemando. Y eso que lo más a lo que he llegado en el terreno aristocrático es a tener un amigo marqués ( por si alguno duda diré que vivía en la calle Serrano en Madrid)

p/d  Ruego disculpas por utilizar esta escultura griega de Afrodita en una entrada tan vulgar, pero al tener la marquesa de la historia una reproducción en su comedor, ya me ha parecido más disculpable, hacerle una fotografía y colgarla en este post.